jueves, septiembre 18, 2008

Carta a una violeta soñadora (12) "Si me miras"


Querida violeta:
Cuánto tiempo sin cuidar de ti, sin buscar el agua para mojar las palabras que han de llegar a tu raíz, aunque no creas que me he olvidado, que no te he tenido siempre en mi pensamiento, que he añorado tus flores o besos y tus hojas o caricias y tu tallo o sexo: ¡no te he echado en el olvido, querida mía!
Te cuento: ando buscando la luna en tus zapatos, aunque sé que no los tienes; pero como bien sabes, la luna no me gusta, porque me hacía sufrir de pequeño, y es que sólo me gusta el sol de tus ojos claros, que son tus flores, tal vez porque encuentro en tu mirada el placer de mi horizonte, horizonte, amada mía, que también será tuyo si me tomas de la mano: ¿te gustaría?
Si me miras, te miro, y nos miramos. Da un paso adelante, sal de tu maceta, y marca conmigo las huellas del camino, porque no hay huella sin pasado, ni paso sin futuro. Quizás, quizás querida violeta, nos encontremos en ese camino: empréndelo hoy, ahora mismo, aunque sea en el otro extremo.
A lo mejor, mientras andemos, las mujeres bailarán desnudas y los hombres se quedarán desnudos con sus idiotas sueños. A lo mejor, una mujer de sonrisa desprendida me dirá adiós, y yo lo contestaré la belleza y la gracia siga con usted: ay, quién te vería de escucharme. Y continuaremos haciendo camino: yo de norte a sur, tú de sur a norte; finalmente, allá, a lo lejos, detrás de un recodo, tú gritarás, y acá, yo, con la mirada gacha, esperaré al eco con ansiedad, y seguramente que el viento abrazando al eco me traerá tus palabras de amor y celos, querida violeta.
Tuyo,

domingo, enero 06, 2008

Carta a una violeta soñadora (11). "Mis Reyes Magos, tus Reyes Magos"


Querida violeta:
Quiero en este día regalarte muchas cosas, porque recuerdo tu estambre amarillo como esencia de ti misma donde se transparenta tu condición de planta y mujer, entonces del amor que despiertas en mí; y pienso en qué, si en una cocinita de niña chica, para que alimentes nuestras caricias desde el tallo hasta las hojas, o en un muñeco lindo, que te haga recordar mi imagen de hombre enamorado, aunque tal vez lo más adecuado sea un disco con la Nessum Dorma, pues te dará la paz necesaria para florecer y meditar, incluso una canción de Luz Casal con el título de Lo eres todo para mí, porque es así, además de una veleta que señale la dirección de nuestro cariño mutuo, un dibujo con una alianza y un jardín florecido, una película de dibujos animados donde un niño se enamora de una planta que luego se convierte en mujer, una maza con los colores del arco iris que marque las pautas en el bombo de tus pálpitos y mis pálpitos amorosos, una flauta travesera de cristal que refleje nuestros rictus cómplices, un libro contando una hermosa historia de dos, una pelota de trapo que bote desde el suelo hasta nuestros corazones, un cuadro donde se retraten partes de nuestra desnudez, un limón de miel y esperma, una naranja ensalivada por besos tiernos y eternos, una masilla para hacer trabajos manuales con tu sexo y mi sexo, un pato de peluche con su cuac cuac pregonando nuestro amor, un pájaro canario que con sus cantos alegre tanta ilusión, una sillita donde tomen asiento tus raíces o tus sentimientos de amada, una linterna en la penumbra y una voz grabada que será la mía donde gritaré a los cuatro vientos algo así como te amo, violeta mía, quiero ser el hombre de tu jardín.
Me gustaría rescatarte, liberarte para la vida y el amor.
Todo eso te lo han traído los Reyes Magos, querida violeta.
Tuyo.